Uno de los elementos más importantes, al interior de un punto de venta, es la correcta y limpia ejecución del visual merchandising.

En términos de generales, este concepto se puede definir como un conjunto de estudios y técnicas comerciales que se aplican en una tienda física, que habrá de motivar el acto de compra, de una forma rentable, tanto para el retailer como para el distribuidor de producto, que tiene como principal objetivo exhibir artículos, comunicar la imagen y esencia de la marca, crear una atmósfera agradable y congruente con la empresa, de tal forma que esto contribuya a la experiencia que vivirá el cliente al interior de un establecimiento.

De acuerdo con el Estudio Anual de Inversión en BTL 2018, elaborado por el Departamento de Investigación de este medio, indica que de los 51,879 millones de pesos invertidos en México, 10.9 por ciento se destinaron hacia el punto de venta.

Errores a evitar

Gran parte del éxito de una exhibición de una colección nueva de ropa, calzado, joyería y varios tipos de artículos, radica en el correcto desarrollo de un visual merchandising.

Desde los colores de muros y pisos, hasta el montaje de un escaparate, forman parte de este proceso de creación y diseño en tienda, el cual repercutirá considerablemente en la experiencia de compra.

No obstante, existe una serie de acciones u omisiones que podrían poner en riesgo no solo el visual merchandinsing, sino también la imagen de la marca en cuestión y la propia experiencia al interior de una tienda.

Entre este tipo de situaciones adversas destacan las siguientes:

  • Exceder el nivel de luz o música, ya que de ser así podría ahuyentar a los clientes.
  • Tapar el interior de la tienda con muchos maniquíes o accesorios colgantes, cuando la vitrina es transparente e impide que se note el interior del punto de venta.
  • No agregar precios o anuncios que indiquen si se trata de alguna promoción por temporada, nueva colección, entre otros.
  • Colocar en la entrada de la tienda una colección ya pasada o de menor precio.
  • Instalar la zona de cajas en la entrada, esto podría comunicar que el cliente está limitado a ver solo en determinado espacio, sin poder ver el resto de la tienda.
  • Tener una entrada reducida.
  • Probadores pequeños que impidan el libre movimiento del cliente, mientras se prueba algo.
  • Corredores o pasillos estrechos que obstaculicen el desplazamiento o journey del shopper.
  • Escaparates desorganizados, saturados, con poca iluminación y que no comuniquen algo a la gente.
  • Prescindir de expertos en diseño de punto de venta, tale como profesionales en visual merchandising o diseño de escaparates, por mencionar algunos.

 

SUSCRÍBETE A LA REVISTA IMPRESA A UN PRECIO ESPECIAL