ENVIDIA: el modelo de negocios mexicano

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En el tiempo que llevo haciendo marketing me he dado cuenta que gran parte de la economía en nuestro país se mueve bajo un modelo que he denominado ENVIDIA, claro, haciendo alusión a la definición de la palabra.

Según la Encuesta de Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE), existen 4,048,543 unidades de negocios en las MyPymes. Algunos otros indicadores son bastante interesantes, por ejemplo, la cantidad de microempresas es de 3,952,422 unidades, mientras que las pequeñas son 79,367 y las medianas 16,754 empresas. Solamente el 25% de las microempresas emplean computadoras y tecnología, las pequeñas la usan de forma significativa en un 93.4% y las medianas en un 99.1%, lo que nos da una lectura entre líneas de la importancia de la ciencia y la tecnología como factor de desarrollo.

Los anteriores datos son del 2014, luego fueron revisados y corregidos en el 2017 por el INEGI, manifestado que la tendencia en nuestro país es la informalidad, las microempresas como la base de la economía y la necesidad de políticas públicas en cuestiones económicas que le den viabilidad a la estructura existente para que pasen de ser mini a negocios a que por maduración de su concepto y oferta, pueden integrarse en planos más administrativos y tecnológicos.

Los párrafos iniciales son el antecedente para comprender el modelo que he mencionado, pues si bien es cierto que el pueblo mexicano ha sido definido como “ingenioso”, también es cierto que una de sus características es la apropiación casi inmediata de lo extranjero.

En el mundo del arte el plagio y la copia han migrado la mirada de satanización para constituir en la actualidad en un homenaje, una reinterpretación personal y por tanto una oferta particular de algo existente. En el mundo de los negocios las cosas se mueven prácticamente bajo curvas de adopción y deshecho, para comprenderlo mejor basta con apreciar el ciclo de vida de los productos y empresas.

Lugares de alitas, barberías, centros de fertilidad asistida, spas y estéticas, negocios de telefonía y sus accesorios,  son algunas de las tendencias actuales, lo mismo pasó con los cibers, centros de colocación de uñas, los establecimientos de donas y las tiendas de importaciones.

Entre que la aparición estimula la percepción e interés para otros emprendedores, también nos recuerda el sentido de la imitación como un axioma del empresario mexicano. Se que después de algunas frases siente que me odia, lo entiendo, se que es complejo asimilar las mecánicas en las que se da la economía.

Lo que nos duele en ocasiones es tomado desde el cinismo y la lamentación, posturas que minimizan la cualidad moral del empresario, pues como lo advierte Fernando Savater, el empresario de este siglo es una especie de héroe, tal y como lo fueron los guerreros, los sacerdotes, los monarcas y los académicos.

Empresarios
No
Valientes
Incursionan
Donde
Iniciaron
Algo ya.

Ese es el motor del modelo, son trepadores de la curva, de la tendencia y por tanto generan espirales en donde la innovación no es prioritaria. Para entender sobre mi definición les comparto los siguientes elementos:

  • Realizar el plan de negocios basados en lo que le está funcionando a otros y no en los escenarios que nos son más óptimos.
  • Odiar a todos aquellos que los imitan como si ellos hubiesen inventado el hilo negro, destinan su tiempo al enojo en lugar de a la mejora.
  • La emulación no es un acto de homenaje sino un instrumento de sobrevivencia.
  • Emplear el benchmark para atormentarse por sus deficiencias o caso contrario, para evidenciar a sus competidores.
  • Creer que la antigüedad es el único argumento para la selección de los clientes, lo que significa que ser los primeros o los creadores, no significa que sean los mejores o los preferidos.

 

 

 

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