Desde hace aproximadamente 3 años a la fecha, cuando todavía estábamos en época de covid-19, el término de marca personal tomó una gran relevancia en las redes sociales, durante los años de pandemia todos cambiamos nuestra forma de interactuar, tuvimos que desarrollar otro tipo de habilidades sociales, todas ellas enfocadas en el ecosistema digital, justo en ese punto coyuntural que vivió la sociedad a nivel global, se comenzó a normalizar tener video llamadas para temas profesionales ó personales, a través de diferentes plataformas, siendo las principales y más habituales: Zoom, Teams, Google Meet, FaceTime y Whatsapp.
Al principio, a todos nos costó un poco de trabajo acostumbrarnos a vernos y ver a otros sólo a través de las pantallas, y dado que se volvió una forma habitual de socializar y trabajar, las redes sociales comenzaron a ser el gran escaparate para mostrar a las empresas en búsqueda de talento, el valor, la experiencia y demás habilidades asociadas con nuestra trayectoria profesional.
LinkedIn no fue la excepción, todos hemos visto y seguimos viendo, la gran cantidad de información que se generó a partir del término de marca pesonal y nuestro feed se inundó de contenido interminable con múltiples recomendaciones para crear una marca personal espectacular en el mundo digital. Con el tiempo, este contenido se volvió repetitivo, confuso y demasiado aspiracional, podría decir que ese exceso de información y la inmediatez con la que aseguran que tu marca personal va a crecer siguiendo “ciertos métodos”, está llevándonos a “el ocaso de la marca personal”, pero también está tocando el “talón de Aquiles” que llegamos a tener todas las personas en algún momento de nuestra vida profesional: El Ego
Más rápido de lo que canta un gallo, comenzaron a surgir “los falsos gurús de marca personal” en todas las plataformas digitales, invitando a las audiencias que los veían, a seguir sus pasos y a crear contenido prácticamente sin descanso, es decir 24/7, para tener relevancia para “el algoritmo”, entre otras cosas, todo esto con algunos objetivos principales que detecté durante mi trabajo de investigación y que son solo para beneficio de los falsos gurús:
- Llegar a ser TOP Voice de LinkedIn
- Tener miles de seguidores para sentirse como los grandes influencers que surgieron en IG y TikTok
- Estar rankeados en diferentes listados de creadores de contenido.
Los falsos gurús no buscan ayudar a otros a evolucionar en su marca personal, buscan un grupo de “adoradores” para seguir alimentando sus débiles egos que evidentemente requieren de la validación de otros para sentir que son alguien. ¿En qué momento se volvió “un deber”, salir en portadas de revistas y entrevistas pagadas para declarar que tenemos una marca personal y qué podemos guiar a otros a crearla? Existe una delgada línea entre celebrar un logro con responsabilidad ó usarlo para disminuir tus inseguridades.
Como profesional certificada en este tema, he dado conferencias en universidades sobre la importancia de crear, mantener y fortalecer nuestra marca personal. Destaco en letras negritas la palabra universidades, porque justo en las aulas, desde mi punto de vista, es donde se debe empezar a crear conciencia entre los estudiantes de lo valioso que puede ser a futuro delinear una estrategia de marca personal, porque cuando llegue el momento de enfrentarse al mundo corporativo tan feroz y competitivo en el que vivimos, ellos podrán ir un paso adelante al contar con una marca personal al graduarse, y con paso del tiempo la enriquecerán, fortalecerán y evolucionarán, agregándole las experiencias y preparación académica adicional que adquieran. Eso sería lo ideal.
Hoy en día, la marca personal es considerada un activo muy valioso para todas las personas y no basta tan solo con mencionarla, hay que vivirla con coherencia y propósito. Desafortunadamente he visto cómo muchas personas que se dicen expertas en el tema, creen que basta con declararla, pero la verdadera diferenciación viene de demostrarla con acciones consistentes.
La reputación se construye con hechos, no con etiquetas.
Dejemos a un lado “la pasarela del ego” en LinkedIn, busquemos dar el valor que merece a la marca personal y si quieres volverte un experto en el tema, estudia, prepárate, certifícate y comparte información que pueda realmente ayudar a quien te lea.
Los invito a seguir construyendo su marca personal desde la autenticidad y el compromiso, no desde el ego o la inmediatez. Si aún no han dado el primer paso, háganlo con la certeza de que su historia, valores y conocimientos tienen un lugar en este mundo. Descubrirán talentos que no sabían que poseían y, lo más importante, generarán un impacto genuino en quienes los rodean.
Tener una voz en redes sociales no es solo un privilegio, es una responsabilidad. Usemos nuestra marca personal para construir, inspirar y transformar.
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