Una de la estrategias más efectivas para seguir en constante comunicación con los clientes, y ofrecer información oportuna, es el e-mail marketing.

De acuerdo con Forrester Research, el gasto destinado para email marketing en Estados Unidos fue de 2,470 millones de dólares, sólo en 2016, cifra que para el término de 2017 llegó a los 2,670 millones de dólares.

Pero la inversión dirigida a este tipo de disciplina BTL no es el único dato relevante que la rodea; también el número de usuarios es clave para su desarrollo y diseño.

Datos de Statista indican que al concluir el año 2017, la cantidad de personas con una cuenta de correo electrónico activa fue de 3,718 millones. Para el cierre de 2018, la cifra estaría llegando a 3,823 millones de usuarios, y al término del año 2020, estimaciones señalan que el número incrementaría hasta llegar a 4,037 millones de personas.

Con una campaña de e-mail marketing, una marca no sólo establecer un contacto y comunicación directos con el target, sino también fomentar su lealtad y hacer de un consumidor un cliente fiel, sin dejar de mencionar que es una de las estrategias de más bajo costo, sin reducir su efectividad cuando se planea y ejecuta de forma eficaz.

Personalización, factor clave

Adicional a las cualidades señaladas en párrafos anteriores, el e-mail marketing también tiene la ventaja de hacer llegar a los clientes información, promociones y demás contenido, de una manera especial, es decir, personalizada.

La personalización de las estrategias de marketing BTL, y en este caso de e-mail marketing, le permite a una compañía fortalecer la relación con sus clientes, manifestar lo importante que son para la marca, crear un vínculo de pertenencia y emocional al recibir contenido personalizado o exclusivo, entre otras ventajas.

Pero la personalización, por sí sola, no siempre es efectiva si el diseño del contenido enviado y la propia estrategia no cuenta con elementos suficientes que le den esta cualidad.

Entre algunos errores que suele cometerse y que disminuyen la eficacia de la personalización en un email, Statista destaca los siguientes:

  • Recomendaciones de productos, servicios o promociones que no se apegan a los intereses del cliente: es fundamental que si se busca personalizar el contenido enviado a través un correo electrónico, se haga basándose en sus preferencias, gustos, hábitos de compra, y demás datos relevantes para que la personalización sea real.
  • Incluir promociones que están a punto de expirar: esta técnica puede funcionar con consumidores que aún no son clientes frecuentes; sin embargo, para los que ya tienen un largo tiempo comprando, este tipo de promociones, lejos de causar interés, pueden resultar ofensivas para un target frecuente.
  • Olvidar la colocación del nombre o equivocarse en su redacción: si se va a personalizar el contenido, lo básico es cerciorarse de escribir correctamente el nombre del cliente, o en su caso no omitirlo, ya que un elemento fundamental de la personalización es justo el nombre.
  • Enviar una promoción o contenido que no se relacione con la temporada o región donde habita el cliente: conocer bien a la persona que recibirá el e-mail permite que no se cometa este error; de saber bien cómo es, dónde radica y tener presente la temporalidad del año, hará más sencilla la elección del contenido adecuado, así como la manera de personalizarlo.
  • Enviar contenido o promociones que ya se han aprovechado con anterioridad: esto, además de no lograr la personalización ni generar interés en el target, puede poner de manifiesto que la marca no se da el tiempo de conocer ampliamente a su consumidor, lo cual restará puntos en su preferencia y compras futuras al no haber novedad alguna en los correos electrónicos.